la ruedaMientras duermo algún sueño
en la sábana
una presa sucumbe a su depredador.
Aquí es noche. Allí día.
Se despereza el mar a cada ola,
las dunas del desierto no encuentran acomodo.
Si alguien colma su sed,
alguien se desahoha entre memorias tristes.
Huye una nube
(flota,
se invierte en ese charco),
está volviendo.
La flor despunta tersa,
se ruboriza el viejo por seguir siendo mundo.
Todo comienza ahora. Todo acaba.
sin equipaje
¿ Qué puedo retener
con tamaño agujero en el bolsillo
de la memoria ?
Nada acumulo, todo
me sucede,
soy un símil perfecto para el tiempo.
Es mi don altruista:
cuando muera, conmigo
morirá menos mundo.
nos han dejado solos
A la orilla del mar,
donde el aire se densa porque viene
rumiando idiomas.
Tiembla el cielo en las aguas,
la tarde mece así sus intuiciones.
Y si me abrazas nos desvanecemos
en el paisaje pardo.
Qué placenta
esta balsa de tiempo suspendido,
qué remanso de paz.
Como al principio.
Rafael Espejo. PRE-TEXTOS. 2009.
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