martes, 27 de octubre de 2009


            De Poemas no recogidos en libros.
                                 Federico García Lorca





                          
                            Luz



ES LA MÁGICA hora sentida del ocaso.
El monte se desangra. La luz es rubia. Yo
marcho por el sendero con aire de fracaso,
apagada la frente y rojo el corazón.

El poeta es la sombra luminosa que marcha
pretendiendo enlazar a los hombres con Dios,
sin notar que el azul es un Sueño que vive
y la Tierra otro sueño que hace tiempo murió.

El azul que miramos tiene la gran tristeza
de no presentir nunca donde su fin está,
y Dios es la tristeza suprema e imposible
pues su porqué profundo tampoco puede hablar.

El secreto de todo no existe. Las estrellas
son almas que al misterio quisieron escalar.
La esencia del misterio las hizo luz de piedra,
pero no consiguieron internarse en su Paz.




                    Capricho  


DETRÁS de cada espejo
hay una estrella muerta
y un arco iris niño
que duerme.

Destrás de cada espejo
hay una calma eterna
y un nido de silencios
que no han volado.

El espejo es la momia
del manantial; se cierra,
como concha de luz,
por la noche.

El espejo
es la madre-rocío,
el libro que diseca
los crepúsculos, el eco hecho carne.





 




Tags: Lorca, Federico, Luz, Paz, Dios, espejos, silencios

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Comentarios
Publicado por Invitado
martes, 27 de octubre de 2009 | 21:25
"apagada la frente y rojo el corazon" es sublime, nadie como Lorca para describir.

El tema es otro. Dios. Machado dice "Converso con el hombre que siempre va conmigo/-quien habla solo espera hablar a Dios un día-" ¿Cual sería la postura de Lorca ante ese "Misterio-Dios"? ¿Llego a conocer textos como el Bhagavad Gita? Un hombre que mira con la hondura y profundidad de Lorca, busca. No hay nada que evidencie mas que la busqueda. Esa es mi opinion. Un Lorca no tentado por el misterio es inimaginable.
Publicado por pedrogollonet
miércoles, 28 de octubre de 2009 | 1:56
La busqueda está en toda la obra de Lorca, pero sin la angustiada trascendencia de las palabras de Machado ni creo que fuera conocedor del Bhagavad-gïta; su entorno burgués andaluz,aunque refinado, además de su propio carácter, lo liberan, en cierta forma, del tormento en esa busqueda trascendente que, en cierta forma, aligera la ansiedad en su poesía.

Ello no perjudica, pienso, en absoluto, su profundidad y la busqueda por caminos más sencillos, sin que Dios deje de estar presente en toda su obra, tal vez en una relación más personal que puede partir de su interiorización casi natural, familiar, con lo trascendente, independientemente de la duda metódica que, a veces, insinúa y de la íntima y última busqueda.