Jueves, 29 de octubre de 2009



             Los placeres prohibidos ( 1931 )

 

      

        No decía palabras

 

No decía palabras,

acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,

porque ignoraba que el deseo es una pregunta

cuya respuesta no existe,

una hoja cuya rama no existe,

un mundo cuyo cielo no existe.

 

La angustia se abre paso entre los huesos,

remonta por las venas

hasta abrirse en la piel,

surtidores de sueño

hechos de carne en interrogación vuelta a las

                                                      [nubes.

 

Un roce al paso,

una mirada fugaz entre las sombras,

bastan para que el cuerpo se abra en dos,

ávido de recibir en sí mismo

otro cuerpo que sueñe;

mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,

iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.

 

Aunque sólo sea una esperanza,

porque el deseo es una pregunta cuya respuesta

                                                    [nadie sabe.

 

 

 

        Unos cuerpos son como flores

 

 

Unos cuerpos son como flores,

otros como puñales,

otros como cintas de agua;

pero todos, temprano o tarde,

serán quemaduras que en otro cuerpo se agranden,

convirtiendo por virtud del fuego a una piedra

                                                    [en un hombre.

 

Pero el hombre se agita en todas direcciones,

sueña con libertades, compite con el viento,

hasta que un día la quemadura se borra,

volviendo a ser piedra en el camino de nadie.

Yo, que no soy piedra, sino camino

que cruzan al pasar los pies desnudos,

muero de amor por todos ellos;

les doy mi cuerpo para que lo pisen,

aunque les lleve a una ambición o a una nube,

sin que ninguno comprenda

que ambiciones o nubes

no valen un amor que se entrega.

          

 

 


Tags: Cernuda, deseo, placeres prohibidos, amor

Publicado por pedrogollonet @ 12:26  | Literatura. Poes?a
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Comentarios
Publicado por pedrogollonet
Jueves, 29 de octubre de 2009 | 12:41
Rara vez, en la l?rica espa?ola, puede alcanzarse un decir tan limpio y suave como el de la poes?a de Luis Cernuda, sin sonoridades ni forzamientos excesivos.

En "Los placeres prohibidos" (1931), prescinde ya de la rima y comienza a utilizar versos de extensi?n considerable: "..lo que yo quer?a decir me parec?a m?s urgente que lo que resultar?a de seguir el laberinto de la rima.".

Con "Los placeres prohibidos" se cierra la etapa surrealista del poeta y da paso a la rebeli?n moral que ser? uno de los ejes esenciales de su obra.

Se la ha tildado de frialdad, pero lo que subyace es un profundo pudor de los sentimientos,que algunos no comprenden porque confunden pasi?n y sentimiento.