Domingo, 08 de noviembre de 2009


Leyendo a Rafael Guillén, en particular sus Cercanías del corazón, se me aparece ( porque algo de aparición lírica ha sido, cuando mi pensamiento estaba estos días en la figura y obra de Francisco Ayala, en ocasión de su fallecimiento ) el Boceto para una estampa granadina, dedicado a Francisco Ayala, de un artículo de Rafael Guillén, de 1996, publicado en el suplemento de Cultura del Diario Ideal de Granada y recogido en el libro antes citado.  

No encuentro mejor homenaje a Francisco Ayala que las palabras de Rafael Guillén, en este bellisimo texto impregnado de poesía, admiración y respeto por Ayala, actual por demás  ( será dificil leer en estos días un texto de homenaje al centenario intelectual granadino con más afecto, sencillez y riqueza poética que el escrito por el poeta granadino ). 

Su lectura compartida con todos vosotros es, de alguna manera, un homenaje común a la lucidez y honestidad intelectual de Francisco Ayala y, a través de esta luctuosa causa, a Rafael Guillén en su riqueza poética.  



                 Boceto para una estampa granadína 

                                    A Francisco Ayala



Carmen del Laurel y otoño. Arde en la chimenea un viejo tronco de olivo. A través de la gran reja forjada, el perenne ciprés y el deshojado limonero del jardín dejan entrever la silueta de la Alhambra que todavía se ruboriza ciertos días y a ciertas horas, pese a su edad. La tarde, vencida al fin, ha entregado ya sus armas y se retira dignamente por la Vega en dirección a la sierra de Alhama.

Don Francisco, sereno, patriarcal y un tanto mefistofélico, se incorpora ligeramente en su sillón y, enarcando una ceja, advierte así a los contertulios de su intención de intervenir en la conversación. Se hace el silencio. Por su alta frente pasan recuerdos y experiencias. Unos afluyen a su palabra despaciosa y honda; otros -¡ son tantos !- permanecen agazapados tras de sus ojos penetrantes. También pasan olvidos por su frente. Pasa la guerra y pasan años de exilio y universidades y publicaciones y ciudades y paises en los que fue sembrando la verdad; la suya, la de cada hombre y, siempre, la de España. Pasa un aliento lírico, muy al fondo, una ironía triste y conocedora del espíritu humano, en crisis permanente. Mucho hay que madrugar para ser Cazador en el alba y mucho valor se necesita para alcanzar El fondo del vaso. 

Chisporrotean los leños y la ventana, oscurecida ya, se torna espejo y nos devuelve, algo sombríos, nuestros gestos y nuestros cambios de postura. Con tal duplicidad y en contra de toda lógica, la escena gana en intimidad. Hace viento fuera. Se han encendico ya las luces de las farolas y un puñado de hojas secas y arremolinadas husmea por los rincones de las estrechas calles del Albaycín.

Rafael Guillén. Granada 1996.



Tags: Francisco Ayala, Rafael Guillén, in memoriam

Publicado por pedrogollonet @ 13:15  | Literatura. Poes?a
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