La diferencia es pretexto,
cruel coartada de mil sevicias causa,
argumento secular para el desprecio,
el más cobarde y vulgar de los escarnios
de adversarios de cualquiera sin litigio,
adiestrados en el ruin arte de la befa,
enraizados en el odio contagioso, radical.
¡Ay!, y en la belleza sus espíritus encogen
-por siempre alojados en fútiles futuros,
sin libertad ni anchuras, hiel tan sólo-,
incapaces de advertir la finura de la rosa,
los matices del lirio en primavera,
de exhalar hondo el aliento del salitre,
y, silentes, desentrañar la recóndita voz del océano,
porque en sus pies todas las olas son iguales,
a sus ojos todas las auroras tan sólo son otras mañanas
y en sus mustios corazones
todos los brotes rematan en abrojos,
aunque hasta puede que amaran algún día
o se dejaran amar por otros sin sospecha.
La Divina diferencia es pretexto,
cruel coartada de mil sevicias causa.
¡Tantas heridas en la aridez de lo inútil!,
siempre afanados en el cultivo
de las lóbregas malezas del dolor,
impedidos de quererse en su propia diferencia.
Pedro Gollonet. Gelves, 19 de noviembre de 2009.
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