Como un extraño frío
¿Pensaste alguna vez que alguien un día
esperaba este beso, aún no dado,
antes de nuestra vida? ¿Has pensado
que quizá esté esperando todavía?
¿Pensaste alguna vez que esta alegría,
que este maduro gozo haya pasado
por otras manos ya, cuando increado,
nuestro futuro amor, nada existía?
Como sombras; son como vagas sombras
y entre ti y mi abandono van pasando.
Cuanto tenemos nuestro, ¿es tuyo y mío?
Sólo regreso a ti, cuando me nombras
muy cerca, protegiéndome, ahuyentando
con tus caricias este extraño frío.
(1956) De Pronuncio amor
Que no me alumbra, amor
¡Ay! que no me alumbra, amor,
la luz cansada
que viene y va por tu mirada.
Por los adentros del beso
tu lengua, siempre acechante,
y tu calor por delante
abriendo paso a tu peso.
Era como un vino espeso
esa luz abandonada
que viene y va por tu mirada.
Bien sé que de aquella hoguera
aún me queda la tibieza
y que tras el humo empieza
el amor de otra manera.
No me dejes que me muera
sin la luz desesperada
que viene y va por tu mirada.
(1985) De Mis amados odres viejos
¡Dame el ser…!
¡Dame el ser con tu mirada!
Tú que conservas sin saberlo las llaves
del arcano;
tú que cultivas la heredad
y en el atardecer te sientas en la puerta
a contar las hojas de los castaños;
tú que inconscientemente posees el cetro
y el armiño y te incorporas en tu solio
y vas poniendo nombre a todo lo que pasa;
tú que, como yo, estuviste en el origen
incierto y que estarás en la consumación
incierta, ¡no me mantengas en la nada!
Tú, quien seas o quien pudieras ser.
El que sea.
¡Que alguien me mire por favor!
(1998) De Las edades del frío
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