Seguro que hay un lugar
-en medio de un desierto
helado de palabras-
donde alguien
cuenta las horas,
con todos sus minutos
y segundos,
que cada año
-hasta en los más propicios-
se saturan de suspiros
y ays Dios mío
por latigazos repentinos
que rasgan
antiguos costurones
hendidos por dolores
que ni tan siquiera
hoy reconocemos,
porque ya somos nosotros
la herida marcada
en tiempos
que el tiempo
ha vaciado de sentido.Tags: Pedro Gollonet, tiempo, heridas, memoria