Viernes, 21 de mayo de 2010



                             a José Luis Zúñiga, poeta amigo, poeta honesto. 




Deambulaba mi amigo Zúñiga por un difícil poema,

de puntillas jugando con la duda

e insinuando sus puntos suspensivos….,

y con cautela especulaba

sobre si el no nacer llenaría tanto vacío,

si sería la nada o la única vida que no decepcionara.

 

Yo le salí al encuentro, sin previa invitación

y con cierta irreflexión impropia de mis años

–sabedor de que le brota el amor en cada verso,

de que tan sólo jugaba con la nada, la existencia

y esas cosas en las que tantos de nosotros

nos cebamos sin gustarnos, en ratos de ciega soledad

y suave angustia, aunque siempre aguardemos

el hálito final de un verso sutilmente calado de esperanza-

e instalado en esa duda que nos fluye por las venas

le decía que la ansiedad por cada una de la muertes

-porque son varias en las que puedo asegurar que yo he morado-

es el aliento para prolongar esta descabellada historia

y que en esta hora aún me estimulaba nacer y morir

y volver a nacer expirando en cada recodo de mi vida,

porque la nada –con cierto simplismo argumentaba-

no significaría, entonces,

que, en ese caso, sería,

lo que nosotros, no,

e inevitablemente habría volado para siempre

-voz que tampoco encajaría en el discurso-

la oportunidad de dolernos

que tanto alimenta nuestro verbo y la memoria,

y hasta la quimera ruinosa de seguir amando,

mucho más de que nos sigan queriendo

-aunque el amor duela ya menos que el tiempo-.

 

Y en eso  que yo también deambulaba entre palabras

y me quedé anclado en un verso

que insinuaba que la nada no importa,

porque si lo fuera alcanzaría su esencia

cuando ya no estamos o ni tan siquiera a ser hemos llegado,

con lo que sin consciencia de identidad

la nada en sí misma sería la oquedad trivial de nadie,

absolutamente dependiente de todos.

 

Y, tan superficialmente ufano,

salí a comprar un poemario

que de la nada me hablara

con sus puntos suspensivos….,

en la certeza de que la vida

siempre la superará en mis versos,

aunque de soledad se preñe

y en cada segundo muera.





Pedro Gollonet. 21 de mayo de 2010






Tags: Pedro Gollonet, duda, nada, vida, muerte, esperanza, José Luis Zúñiga

Comentarios
Publicado por Jose Zuniga
S?bado, 22 de mayo de 2010 | 12:33
Simplemente expl?ndido. La verdad, s?lo saber que un poema m?o puede llevar a otro ya me anima a seguir. Hasta la nada que, de momento, no es.
Grcias, Pedro. Un abrazo