Lunes, 25 de octubre de 2010

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En el centro de la vanguardia argentina, ultra?sta y provocadora, es un autentico renovador del lenguaje, desde el humor y la iron?a, con un sabor corrosivo y mordaz que dan a su poes?a un sentido sumamente personal y comprometido con su propia libertad, con la libertad absoluta que defiende como forma po?tica de cada cual (reflexi?n que me gusta especialmente y que comparto; la poes?a como expresi?n del alma ?nica de cada poeta, de cada hombre libre que vincula la palabra al sentido de su existencia, con respeto, mayor o menor acierto, pero sin miedos). Y ello con una profundidad personal?sima en todo su recorrido po?tico que va desde Veinte poemas para ser le?dos en el tranv?a -1922-, pasando por Calcoman?as, Membretes, Espantap?jaros y Persuasi?n de los d?as, hasta 1963 con su obra En la Masm?dula, donde nos vemos atrapados por una sugerente sintaxis y el vocabulario m?s rico de toda su obra.

Incluso cuando bordea el absurdo y lo on?rico, reflexiona con brillantez sobre la decrepitud existencial ?s?lo despu?s de arrojarlo todo por la borda somos capaces de ascender hacia nuestra propia nada?. En la Masm?dula no estamos tan solo ante el m?s brillante juego de expresividad ?vanguardista gr?fica, sino que vuelca su indisimulable insatisfacci?n existencial y la significaci?n del tiempo y de la muerte.

Viajero cosmopolita y retratista (con poemas que resultan bell?simas tarjetas postales y que dibujan no s?lo im?genes, sino una cr?tica mordaz cuando algo ronda ese sentido de lo rid?culo o hilarante que dispara su visi?n respecto a convencionalismos que no entiende, y que como lector me resulta fascinante). Personalmente he disfrutado en la lectura de poemas como ?Apunte callejero, Venecia, Chioggia, Sevillano, Calle de la Sierpes, T?nger, Alhambra o el extraordinario Semana Santa. Me seduce particularmente su inteligente expresividad en esa ?particular rebeld?a contra la tonter?a humana y las convenciones sociales y religiosas.

De Membretes

? ?Impong?monos ciertas normas para volver a experimentar la complacencia ingenua de violarlas! La rehabilitaci?n de la infidelidad reclama de nosotros un candor semejante. ? Ruboricemosnos ?de no poder? ruborizarnos y reinventemos las prohibiciones que nos convengan, antes de que la libertad alcance a esclavizarnos completamente!...?.

De Persuasi?n de los d?as

Mi gusto por dos poemas excelentes, desde mi modesta y particular apreciaci?n: Vuelo sin orillas y Nocturnos, y, especialmente, por los dos que reproduzco a continuaci?n:

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??????????????????????????? Cansancio

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CANSADO

?S?!

Cansado

de usar un solo bazo,

dos labios,?

veinte dedos,

no s? cu?ntas palabras,

no s? cu?ntos recuerdos,

gris?ceos,

fragmentarios.

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Cansado,

muy cansado,

de este fr?o esqueleto,

tan p?dico, tan casto,

que cuando se desnude

no sabr? si es el mismo

que us? mientras viv?a.

Cansado.

?S?!

Cansado

por carecer de antenas,

de un ojo en cada om?plato

y de una cola aut?ntica,?

alegre,

desatada,

y no este rabo hip?crita,

degenerado,

enano.

Cansado,

sobre todo,

de estar siempre conmigo,

de hallarme cada d?a,

cuando termina el sue?o,

all?, donde me encuentre,

con las mismas narices

y con las mismas piernas;

como si no deseara

esperar la rompiente con un cutis de playa,

ofrecer, al roc?o, dos senos de magnolia,

acariciar la tierra con un vientre de oruga,

y vivir, unos meses, adentro de una piedra.

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LO QUE ESPERAMOS

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TARDAR?, tardar?.

?

Ya s? que todav?a

los ?mbolos,

la usura,

el sudor,

las bobinas

seguir?n produciendo,

al por mayor,

en serie,

iniquidad,

ayuno,

rencor,

desesperanza;

para que las lombrices con huecos portasenos,

las vacas de embajada,

los viejos paquidermos de esf?nteres crinudos,

se sacien de adulterios,

de diamantes,

de caviar,

de remedios.

?

Ya s? que todav?a pasar?n muchos a?os

para que estos crust?ceos

del asfalto

y la mugre

se limpien la cabeza,

se alejen de la envidia,

no idolatren la se?a,

no adoren la impostura,

y abandonen su costra

de opresi?n,

de ceguera,

de mezquindad,

de bosta.

Pero, quiz?s, un d?a,

antes de que la tierra se canse de atraernos

y brindarnos su seno,

el cerebro les sirva para sentirse humanos,

ser hombres,

ser mujeres,

-no cajas de caudales,

ni perchas desoladas-,

someter a las ruedas,

impedir que nos maten,

comprobar que la vida se arranca y despedaza

los chalecos de fuerza de todos los sistemas;

y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas

se encuentran en nosotros y no bajo la tierra.

Y entonces

?Ah! ese d?a

abriremos los brazos

sin temer que el instinto nos muerda los garrones,

ni recelar de todo,

hasta de nuestra sombra;

y seremos capaces de acercarnos al pasto,

a la noche,

a los r?os,

sin rubor,

mansamente,

con las pupilas claras,

con las manos tranquilas;

y usaremos palabras sustanciosas,

aut?nticas;

no como esos vocablos erizados de inquina

que babean las hienas al instarnos al odio,

ni aquellos que se asfixian

en estrofas de alm?bar

y fustigada clara de huevo corrompido;

sino palabras simples,

de arroyo,

de ra?ces,

que en vez de separarnos

nos acerquen un poco;

o mejor todav?a,

guardaremos silencio

para tomar el pulso a todo lo que existe

y vivir el milagro de cuanto nos rodea,

mientras alguien nos diga,

con una voz de roble,

lo que desde hace siglos

esperamos en vano.

????

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De En la Masm?dula

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A M?

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LOS M?S OSCUROS ESTREMECIMEINTOS A M?

entre las extremidades de la noche

los abandonos que crepitan

cuanto vino a m? acompa?ado

por los espejismos del deseo

lo eternamente terso en la penumbra

las crecidas menores ya con luna

aunque el ensue?o ulule entre mand?bulas transitorias

las teclas que nos tocan hasta el hueso del grito

los caminos perdidos que se encuentran

bajo el follaje del llanto de la tierra

la esperanza que espera los tr?mites del trance

por mucho que se apoye en las coyunturas de lo fortuito

a m? a m? la plena ?ntegra bella a m? h?rrida vida.

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De Oliverio Girondo (1891-1967)

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Pedro Gollonet. Veinticuatro de octubre de 2010; puede que entre Antequera y Osuna, en tren de Granada a Sevilla, con mi agradecimiento a la poes?a de Oliverio Girondo, por sentarse junto a m? y,?en prudente complicidad, acompa?arme en el dolor por mi madre, enferma:

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???????????????????????????? A T?

?

???????????? hundido en la desesperanza que espera los tr?mites del trance,

???????????? hueca la pena, la inteligencia derrotada,

???????????? mudo el llanto,

???????????? lego y rebelde aprendiz de la cosa de entender

???????????? c?mo la vida se apaga

???????????? ?cuando tanto la fustigas-,

???????????? c?mo ELLA se aleja

???????????? en irreconocible silencio,

???????????? al premioso paso que marca,

???????????? sigilosamente,

???????????? una soledad in?dita,?rotunda,

?????????????que a las dem?s ridiculiza,

???????????? mientras tu?desma?ada voz

?????????????balbucea,

???????????? oscura, bald?a,

???????????? entre el dolor que llaga su cuerpo

???????????? y?tu alma lacera.??

??????????????????????????????????? Pedro Gollonet

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Publicado por pedrogollonet @ 11:53  | Literatura. Poes?a
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