Mi?rcoles, 31 de agosto de 2011

 

A todos mis queridos amigos -conocidos o no- que habéis tenido la amabilidad de continuar visitando esta modesta estancia durante los meses en los que, de algún modo, me alejé sin dejar noticias de mi paradero ni de las razones de tan prolongada ausencia:

En los meses de Abril y Mayo presenté mi nuevo libro Extraños -Almed, 2011- en Granada y Sevilla, en el marco de las respectivas Ferias del Libro, con el apoyo de la Editorial Almed que nuevamente confió en mí y en especial del editor y alma de la firma, Jerónimo Páez -a quien la ingratitud, mediocridad y recelos del mundo de la cultura en Andalucía nunca han situado en su autentica dimensión de impulsor y autentico mecenazgo, en particular en estos últimos años en los que su vida ha dado sentido a la ilusión de nuevos autores y ha propiciado la publicación de textos de grandísima  calidad, en momentos económicos de gran dificultad editorial-. Mi agradecimiento de por vida por haberme permitido que llegara esa estación...

"...                     

que diera paso a la palabra

y abriera los párrafos del papel imaginario,

que dejaran de bailar burlonamente las ideas

y, definitivamente, encontraran el ritmo necesario.

Y también comprendí que la danza lógica de su sintaxis

permitiría sin temores,

sin culpa ni  espacios blanqueados,

que el verbo aspirara soplos de libertad total,

sin compromisos ni chantajes..."  De Todos los segundos. Almed, 2009.

 

La presentación de Extraños conllevó el trasiego y dedicación imprescindibles para su organización, en colaboración con la Editorial, durante casi dos meses que inevitablemente me apartaron de cualquier actividad relacionada con el blog o la escritura. De otro lado, mi página de facebook -Pedro Gollonet- ha supuesto un medio más de comunicación con amigos, compañeros en el oficio de la palabra, editoriales y otros contactos relacionados con la actividad, lo que ha supuesto una merma en mi dedicación a este blog En Tierra Extraña.  Lo cierto es que arrastré un agotamiento que me obligó a realizar una pausa y provisionalmente dejar apartada cualquier actividad relacionada con la escritura, incluída la publicación de textos en el blog.

En Septiembre retomo la tarea de distribución, recitales y presentaciones del poemario Extraños, y, en particular, la presentación en Madrid en la que tengo depositada -por múltiples razones- muchísima ilusión. En su momento, cuando se concreten fecha y detalles los participaré encantado de poder contar con la compañía de quienes podáis asistir.

Quiero hacer una mención especial a las presentaciones de Granada y Sevilla, con mi agradecimiento más íntimo y afectuoso a cuantos -familia, amigos y compañeros- tuvieron la generosidad de acompañarme y compartir esos momentos tan únicos para cualquier autor. A todos, un fuerte abrazo. En especial, debo y deseo referirme agradecido a la compañía y participación en Granada, junto al editor, de Juan Mata Anaya -compañero, amigo, escritor, lector, hombre culto, honesto, cabal y un ejemplo de dedicacion al mundo de la cultura y a su divulgación a través del estímulo de la lectura en medios y edades que desgraciadamente no son objetivos prioritarios de las Instituciones- y, en Sevilla, de Rafael de Cózar -inconmensurable poeta, pintor, catedrático de Literatura de la Universidad Hispalense, bohemio, extraordinario escritor y grandísima persona en su sencillez sin aspavientos-, así como a mis amigos José María Fernández, Manuel Bernal Cátedra -excelente actor- y Alfonso Ortega Borrego -extraordinario poeta- por haber colaborado recitando poemas en la presentación de Sevilla. A todos ellos mi más sincero agradecimiento por haberme acompañado con su afecto, comprensión y generosa benevolencia. Y, en último lugar y de forma especialísima, a Jaime Alejandre, escritor de altísima categoría literaria y mejores valores, por su más que afectuoso prólogo que ha engrandecido el poemario con sus generosas y bellas palabras.

Durante los meses de Julio y Agosto he descansado de toda la actividad que conlleva la salida a la luz de un nuevo libro y su posterior distribución. No obstante, tuve la alegría de conocer que la revista ABC de la Letras, el Cultural del diario, en su número de 23 de Julio situó a Extraños entre los poemarios más valorados por los lectores en el último periodo, aún siendo consciente de que el periodo estival podía haber influido en situarlo junto a libros de autores de reconocido prestigio al lado de los que he permanecido sentado en silencio, con respeto y mucho pudor durante estas semanas.

De otro lado y puesto que retomo en estos próximos meses la distribución de Extraños con recitales y la presentación en Madrid, seguiré en la distancia y ocasionalmente el contacto con este espacio de En Tierra Extraña a través de publicaciones esporádicas, si bien de forma más directa podremos estar en contacto a través de facebook o de mi correo personal [email protected] .

En último lugar quiero participaros el comienzo de la escritura de una novela cuyo plazo de aparición aún está lejano y en la que quiero centrarme especialmente en los próximos meses. Al tiempo y a borbotones del espíritu, escribo algunos poemas, de tarde en tarde, que algún día espero que conformen, sin plazo ni objetivo, un nuevo poemario.

Quisiera finalizar con tres poemas de Extraños que tiene un significado especial para mí.  

 

                  exilio

 

Eres consciente, desde la médula de tu turbia lucidez,

del exilio al que la soledad y el desarraigo te arrojaron

y, también, de que el regreso se te antoja inalcanzable.

 

Los exilios carecen de retorno; jamás revelan la ruta deseada.

Algunos creen que regresaron, mas fueron sus ilusiones,

sus cuerpos llagados por la memoria escarmentada.

 

Ellos no volverán jamás y tú tampoco;

el trayecto desvanece tus huellas para que nunca retornes

y cualquier tentativa sobrevenga en atribulado fracaso.

 

Perdido en senderos que ya no son tuyos ni esquivan

la afliccción de la marcha, de la distancia, de este íntimo destierro,

de la ausencia, la soledad, la melancolía del imposible regreso.

                            Senderos que ya no exploras.

 

 

              un segundo

 

Un segundo, no más; ese pellizco que deserta,

la palabra que te entierra, una vacua mirada,

los arrancados porqués de inverosímiles causas,

la mentira verdadera, total, radical,

inapelable en su evidencia,

la trémula voz que ya detestas,

la tuya que no fluye, un segundo, no más,

irrecuperable, y basta un segundo,

              tan sólo un segundo.

 

Después ya todo es pasado; desgarrador o indoloro,

eterno, bálsamo que palia la duda y vuelves a ser,

aun cuando aún no estés –sacudido en la tiniebla–,

que ya retornará el fulgor

con más lustre si cabe,

a pesar de que el tiempo

–esa traidora ficción-

haya enmohecido sus goznes.

Subsistir es lo que atañe y el segundo ya pasó;

                          bendito segundo.

 

 

          Eolo enfurecido

 

Desde que nací estoy lleno y vacío de

mí mismo y así conozco que la verdad

más inocente es un destino.

                             Juan Gelman

 

Quisieras que el dolor se replegara

como la adormecida ola

en las tórridas noches de verano,

poco a poco, reptilmente,

que en su huída arrastrara suavemente los despojos

y se alumbrara tan sólo con destellos salpicados

del candil de tu memoria derrotada,

mas siempre triunfa la versión de Eolo enfurecido

y al iluso olvido codiciado

sucede el implacable puño

que te hunde la daga en las entrañas

y recuerdas que ya estás herido para siempre,

que no bastan como antaño los anhelos,

que los años te estorban, te apisonan,

y las grietas de los pies amarillean,

al esqueleto lo presientes más que antes

y sobrevienen adúlteros tus sueños

en mugrientas pensiones de una noche,

y en medio de esta jungla

que aborreces,

del tiempo que te engaña

en cada recodo de tu calle

que, después de tantos años,

tantos días ni siquiera reconoces,

ahí sigues, sólo

             y con el alma dolorida.

 

Retírate; no te obstines,

asume el fracaso y la tiniebla,

que el miedo a la nada es peor que ese dolor

que –al menos– alimenta la locura de estar vivo,

mientras crees que el escozor está curando tus heridas.

 

Déjate arramblar por todas las galernas

que despiertan a las olas timoratas,

revuélcate y permite que el agua te salpique

y en tu rostro se incrusten los cristales,

a la espera de alguna sorpresa, un sobresalto,

aunque cada vez aparezcas ante el mundo más extraño

y seas extranjero en el próximo segundo.

 

 

Muchísimas gracias a todos y un abrazo afectuoso. Pedro Gollonet.

 

 

 

 

      

 

 

 

 

 


Tags: Pedro Gollonet, Editorial Almed, Jeronimo Paez, Rafael de Cozar, Juan Mata, Extraños

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