Viernes, 06 de noviembre de 2009


            Las palabras.  24-I-2001 


Las palabras son de agua, son de piedra, 
las palabras son de oro, 
son de luz,
y suenan, de una en una, 
a moneda, a llamada, a aldabonazo.
No son , las palabras, 
de la gramática ni de los gramáticos, 
no están llenas de aire ni mentira, 
las palabras no son del mercader, 
no son del que las vende ni las compra, 
las palabras son piedras de los ríos, 
pequeñas almas duras y purísimas, 
conchas del gran galápago del tiempo,
las palabras son cuanto tenemos.

Por eso, no tiremos las palabras, 
no las hagamos barro, flecha torpe, 
y que no suenen a tonada falsa, 
como suenan a veces, 
hasta que un hombre bravo, 
una mujer intacta, 
dicen pálidamente su palabra.  



            El sexo.  5-VI-2000. 


Lo llamamos amor porque nos turba, 
pero el sexo es la espada del amor, 
la hoguera que embellece las miradas, 
ese fuego que incendia las cortinas, 
el pecado de todos los crepúsculos, 
la antorcha blanca de la madrugada. 

    Lo llamamos amor para que dure, 
pero el sexo es la vuelta de la especie, 
la hermosa zoología de nuestras vidas, 
la numerología de los abrazos, 
el cuerpo a cuerpo con la alegre muerte.
No hay más amor que el sexo con sus crímenes, 
no hay más sexo que el amor que pasa.
El sexo y el amor, el mes de junio, 
descalzos en la lluvia, los amantes
recorriendo sus parques interiores, 
pisando la sonrisa de las aguas, 
besando las axilas de los árboles, 
llenando a las muchachas de pecado. 

Lo llamamos amor porque nos turba
pero es la hoguera atroz de nuestra vida, 
pero es la herida azul de nuestra muerte, 
pero es el candelabro y la manzana
unidos sobre el lecho de la aurora. 



            Luis Cernuda. Para su centenario. 13-XI-2000


Poeta Luis Cernuda, 
hombre exiliado dentro del exilio,
sevillano exiliado en su Sevilla. 
Con alma de exiliado y corazón de ónix, 
viviste solitario, moriste ya sin gente. 
Sevilla, tus ciudades, Málaga con Vicente, 
"ciudad del paraiso", tu primer surrealismo. 
Cernuda, perfil del aire, 
qué silencioso te fuiste.

    Ah dandy provinciano, 
profesor londinense, 
ah musa Gregorio, 
profesor mejicano, siempe vendiendo España, 
o regalando España en sus mil versos, 
que es como dicen las antologías. 
Un río, un cuerpo, un amor, 
vendrá el año 2002
y elevaremos climas silenciosos, 
y leeremos tus versos entre todos
y diremos despacio, los que estemos aquí: 
"Fue nuestro genial huérfano, 
el dandy abandonado, 
fue nuestro duro crítico, el gran malhumorado."
Sevillas y madriles acudirán con ramos, 
poeta, Luis Cernuda, un muerto como un astro.
   

Tags: Francisco Umbral, palabras, sexo, amor, Cernuda, Umbral

Publicado por pedrogollonet @ 13:45  | Literatura. Poes?a
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