S?bado, 07 de noviembre de 2009


Abomino de la estulta vanagloria de incultura, de conocimientos, que casi como un reto violento se nos ofrece en cualquiera de las múltiples e irrelevantes encuestas que nos ofrecen los medios de comunicación. Entre sonrisas, cuando no risas altaneras y destempladas, se jactan de no saber, de no estar interesados, de carecer de curiosidad sobre todo, con la excusa simplista y autocomplaciente de  “yo de eso no entiendo” (lo que suele ir acompañado de una carcajada final). Obsérvese la frecuencia con que se producen y la ausencia de sorpresa del comunicador, del periodista,….. Una gracia común al fin.  

Una sociedad mayoritariamente “acuriosa” está en trance de agonía y en las redes de políticos sin escrúpulos o de ambición mediocre y desmedida, de comunicadores sin miramientos, voraces en su insaciable materialismo de caja para ya ( piensan que las víctimas son anónimas y con ello alivian sus conciencias; [aunque eso no lo creo, porque parecen carecer, absolutamente, de conciencia social, moral y/o ética] ).  Una sociedad, en definitiva, absorta en su propia necedad, gozosa en su estulticia, soberbia, orgullosa de su carencia de conocimientos y en lo innecesario de los mismos, retadora al pensamiento, se constituye en semilla peligrosa de violencia, corruptelas y manipulación permanente.

La mediocridad adquiere carta de primera figura de los méritos de los dirigentes, ávidos de poder y de mantener, en definitiva, ese nivel de incultura básica y de insensibilidad social, que los hace más poderosos. No nos dejemos engañar; no bastan una Constitución y un Parlamento democráticos;  es más, pueden ser la excusa más letal de una sociedad agonizante. Reivindico la fuerza y la voluntad de la sociedad civil (en el contexto natural de un Estado democrático de Derecho) y del mundo de la cultura libre (además de ese grupo espeso y mayoritario que se ampara en el manto protector del poder y de la subvención) para rebelarse contra las trampas mediáticas y de "educación" que están haciendo de nuestro país, nación, Estado, lo que sea ( me da absolutamente igual ) una tierra baldía de curiosidad, conocimientos  y pensamiento libre.

Cuando se educa para no pensar se eleva el analfabetismo a categoría casi irreversible; no me basta el calificativo funcional. Al menos, el analfabetismo absoluto no descarta la curiosidad (el alma de la vida). Es la mayor conquista del dictador, del político mediocre, manipulador, (tantas veces escondido detrás del telón de una democracia formal), porque es el seguro de su continuidad, de sus tropelías o de su simple ambición por tristes carreras políticas alimentadas con palabras huecas, sin eco. En el fondo, sienten la misma estima por la cultura y la curiosidad del pueblo por lo que vale una vida, por el pensamiento libre, que ese mismo pueblo al que adiestran en el ocio y en el materialismo más absurdo.

Pero hoy es sábado, qué más da, que corra el alcohol y la cocaína y los mancebos de 18 aceleren sus 140 CV, en espera de otro sábado, nada más… Hasta el lunes estarán adormecidos ( el resto de la semana es más que probable que también )  y casi no habrá más noticias que las desgracias fortuitas, imprevisibles; algún terremoto, un fallecimiento destacable, los estrenos cinematográficos y la inauguración de un nuevo centro comercial en cualquier ciudad, también pueblos que ya adquieren un grado en la modernidad…  

Mas hay otros, muchos, que son jóvenes o adultos, conscientes e instalados en la duda del conocimiento, libres; pero no son suficientes. Ellos, en su pasividad consciente/inconsciente ya se encargan de que sean la minoría.

   

 


Tags: incultura, curiosidad, sociedad civil, mediocridad, políticos, libertad, democracia formal

Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 18 de noviembre de 2009 | 22:52
Estaba Lorenz sentado junto a su esposa en la puerta de su casa de campo. Pas? uno con un transistor sonando.La esposa coment?: "Mira le da miedo oir el campo." Lorenz le contest?: No, es peor, le da miedo oirse".

Esta es nuestra sociedad le da miedo oirse, de ahi el estruemdo de la incultura de la que se autosatisface. Esto es, en mi opinion, lo peor la carrera a lo zafio, la cultura no les molesta en el sentido freudiano de la represi?n, les molesta porque pueden oirse y eso les da miedo y la odian.

Las masas son despreciables recomiendo EL DESPRECIO DE LAS MASAS, PETER SLOTERDIJK, EDITORIAL PRETEXTOS.