Lunes, 16 de noviembre de 2009


      Hay días que no quedan historias por contar,

de insustancial memoria, de recuerdos desiertos, 

días de presentes ahogados en su infinitud,

interminables en su tránsito,

en los que repites –como un mantra irreflexivo-

en  el más abisal de los silencios, íntimamente,  

que estás sólo; sólo tú, a un paso de esa muerte

que dicen que es instante,

sin nadie próximo a quien decir.

 

Por eso, hoy te lo digo a ti con mi seca y estanca mirada,

detenida como el más apacible de los mares,

definitivamente abortadas todas sus olas,

con toda la ternura de mi tarda sonrisa,

porque tú no sabes quien soy o quien he sido,

aún menos, que me estoy muriendo.  

Ya no caben heroísmos ni fracasos

en este absurdo soliloquio

y la palabra es lugar donde el tiempo se expande,

                       sin posibles respuestas,

                                     sin retardadoras argucias.

 

                  Así, conquistados pudorosamente tus oídos

he podido despaciosamente recorrer las calles,

deleitándome en mi triste y lúgubre invisibilidad,

como si nadie o nada fuera,

y contemplar aturdidas hordas de gentes ciegas,

probablemente invisibles también,

insignificantes, de todos olvidadas,

sin historias que contar, sin recuerdos aparentes,

mas que su fiel soledad.


         Pedro Gollonet. Gelves, 16 de Noviembre de 2009.



Tags: Pedro Gollonet, soledad, presente, pasado, muerte, silencio, recuerdos

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