Domingo, 29 de noviembre de 2009


      La llamé belleza

 

Del codicioso sur elijo

este tramo de mar que abarca

desde el fondo del mundo hasta la habitación

donde conspiro con la noche.

                                                   Allí

convergen las requisitorias de la felicidad,

los cauces secos del deseo, el mapa

de los cuerpos desnudos del pasado,

el denso material vertiginoso de la vida,

allí el solo precepto de ser libre

devuelve la esperanza a sus prisiones.

 

Y a esa restitución la llamé belleza.  

 

 

         La gran certeza

 

Qué palabra inhumana la palabra certeza,

dije en días aviesos,

                           cuando la magnitud

vibrante de la vida conculcaba

el veredicto de la muerte, y nada era posible

sino la condición inmune de lo cotidiano.

 

Ahora ya sólo alcanzo a vislumbrar

el confín inmutable de la gran certeza.

 

 

           Recuento

 

Atrás se va quedando el acumulativo

refrendo de los días,

                        el denso, imprecisable

aluvión de memorias

donde se alternan discontinuamente

figuras, horizontes, episodios,

las ganancias y pérdidas

que en ámbar del tiempo se recluyen.

 

Vivir es ir dejando atrás la vida.

 

 

           Elogio de la locura

 

Lo perpetuo consiste en la contemplación

de la ceniza,

               allí concurren los impares vértigos

que hacia el centro abisal arrastran,

ese azar insondable donde el tiempo prolonga

su razón de no ser, la curvatura

soberbia de lo nunca entrevisto, el vértigo más

       hondo.

 

Los pretéritos vuelven a su origen

y el futuro concuerda con la nada.

 

Quien mira al firmamento elige la locura.


Tags: Caballero Bonald, tiempo, trascendencia, incredulidad, la nada

Publicado por pedrogollonet @ 17:58  | Literatura. Poes?a
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Comentarios
Publicado por pedrogollonet
Domingo, 29 de noviembre de 2009 | 18:06
En estos poemas contin?a evocando al tiempo, la libertad, la incredulidad, el contrapunto de la vida y la muerte? El paso del tiempo, la memoria arrastrada, esa sensaci?n de poemas postreros, de casi ?ltima voluntad.., como comenta la editorial, aunque qu? poema no es de ?ltima voluntad en este cosmos de presentes discontinuos. En elogio de la locura vuelve a mostrar su descreimiento en cualquier atisbo de trascendencia, con cierta ostentaci?n (la de todos en cualquier expresi?n de nuestro ?ntimo), su lucha con el tiempo con evidente melancol?a y tristeza; surge la nada en su poes?a, tambi?n como en tantos otros; ay!, la nada, el m?s denso contenido de la duda perpetua para todos.