Domingo, 03 de enero de 2010

                   Vista cansada

 

La vida no es un sueño.

 

He comprobado el mar con sus cadáveres,

la existencia del sol, la piel, los fríos,

las luces con sus horas,

las puertas que los años se dejan mal cerradas.

Olvidos y recuerdos tienen los mismos ojos.

 

Las palabras, como un atardecer

que se confunde con la noche,

son arena que cae delante del vacío.

Nunca discute el tiempo

la consigna de musgo que recibe.

Pero pierde las llaves de sus puertas.

Ahora aprendo a vivir con la vista cansada.

 

Cansado estoy de verte

mundo extraño,

prestigio del dolor,

exactitud de la mentira,

corona turbia

de los estercoleros habitados.

Cansado estoy de ver

las muertes humilladas

en las habitaciones del silencio.

 

Me duelen

los finales injustos,

que cierran nuestros ojos

porque somos cadáveres vivientes.

 

He comprobado el mar. La vida no es un sueño.

 

¡Qué lepra de banderas!

¡Qué decencia de números podridos!

¡Qué paisaje de escombros!

 

Pierde el tiempo sus llaves,

y yo busco mis gafas,

para seguir aquí,

en las ventanas y en las mesas,

con los años abiertos

al pie de la ciudad.

 

Allí se reconocen,

al sur, al otro lado de esa nube,

de la torre, a la izquierda, justo allí,

las ramas de la vida, la memoria,

los pinares pacíficos,

el abrazo que pide una verdad,

el viento que levanta una alegría,

las ruinas hermosas,

la habitación serena en donde se recuerda,

con la luz apagada,

la historia libre de la dignidad.

 

No hablo de ilusiones,

sino de dignidad, y de mis gafas,

cristales trabajados que me ayudan

a comprobar el precio de las cosas,

a buscar los teléfonos que quiero,

a recorrer los libros,

a mirar el reloj y los periódicos.

 

A estar aquí,

en una compartida soledad,

para ver lo que pasa

con nosotros.

 

 

                          Compromiso

 

He derramado el vino tantas veces

sobre el mantel. Los dedos de la aurora

saben por mí que el rojo

no es el color de una bandera,

sino el cielo que rompe

en el amanecer de la ciudad.

 

He llegado a la noche tantas veces

sin salir de mi noche. Los extraños

saben por mí que el negro

no es el color de una bandera,

sino lluvia y paredes quemadas por la lluvia,

la herida del carbón en la memoria.

 

Nunca estuvo en mi mano ser feliz.

Pero conozco la alegría. Muchos

saben por mí que el blanco

no es el color de una bandera,

sino el jazmín sereno de la mortalidad,

sus pétalos blindados por el sol de la tarde.

 

 

                Una mañana

 
Los años hablan mucho,

y mienten más que hablan.

Pero un día despiertan desfondados

con la sinceridad en el espejo,

y dicen lo que saben sin saber lo que dicen.

 

No importan las arrugas.

Me refiero a otro tipo de espectáculo

más sórdido, crueldad

de humillación humana,

un desarreglo último

entre las formas y los contenidos.

Aunque se ven llegar,

comprendemos de golpe la razón

de los amaneceres soportados

igual que discusiones corporales.

Ya nos hablan de usted

los bellos rostros

y el frío de los médicos.

 

Por las afueras de la intimidad

duele la hierba triste que nace en las ruinas.

 

Envejecer

es una forma de buscar trabajo

en un difícil melodrama

que no tiene poder de convicción.

A veces se consigue,

pero hay que dedicarle incluso el tiempo

del que no se dispone.

 

Estás mejor, repiten los saludos.

 

Los deseos perdidos

actúan en nosotros,

como los directores de cine que prefieren

la garantía de un final feliz

y a las estrellas jóvenes.

Tags: Luis García Montero, Vista Cansada, tiempo, compromiso, memoria, cansancio

Publicado por pedrogollonet @ 0:32  | Literatura. Poes?a
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Comentarios
Publicado por pedrogollonet
Domingo, 03 de enero de 2010 | 0:34
Inicio el a?o con la lectura del magn?fico libro de poemas de Luis Garc?a Montero, ?VISTA CANSADA?, en la cuidada edici?n de la Colecci?n Palabra de Honor de la Editorial Visor Poes?a. Este poemario, con la calidad literaria de toda la obra del Premio Nacional de Literatura y con un trasfondo de relato autobiogr?fico evidente, me lleva, una vez m?s, a la reflexi?n sobre el tiempo, los recuerdos y la memoria, desde la certeza compartida con el autor de que ?los a?os hablan mucho y mienten m?s que hablan?. Traigo a este rinc?n para compartir con vosotros tres poemas que, personalmente, considero de honda profundidad y de una sencillez expresiva que realzan sobremanera las reflexiones de que traen causa.