Lunes, 04 de enero de 2010

   

                   


Traedme silencios de paz henchidos    

a la tierna oscuridad de mis horas más lentas,

cuando entre mis manos acaricio un libro

con la mirada perdida en cualquier aflicción

o en las sombras de inocuos desvaríos,

con mis gafas caídas;

silencios de paz y soledad serena

en la sola compañía de inaudibles adagios.

Traedme silencios, por favor.

 

Y llevaos el espanto del silencio

que a los morteros sigue,

impedid el silencio más famélico

tras el postrer aliento de cualquier niño,

arrebatad de su poder el silencio

a los sátrapas que la palabra coartan,

segad las manos

de los que tras el certero golpe

y mudo el llanto

arrojan silencio y sangre al calor del hogar,

llevaos el silencio que la muerte no busca

y llevaos el silencio que a la libertad asquea,

llevaos estos nauseabundos silencios,

de mi mundo la vergüenza.

Lleváoslos, por favor.

 

Y cultivándoos en todos los silencios

acercaos sin desmayo,

mas con tardas pisadas,

al silencio que antecede

a la terminal oquedad,

despojo absoluto, la nada

                   o la sola Verdad.

 

Entretanto,

traedme silencios de paz henchidos

y llevaos todo silencio

que a la barbarie escolta.

            Lleváoslos, por favor.



            Pedro Gollonet. Sevilla, a 4 de Enero de 2009

Tags: Pedro Gollonet, silencio, paz, barbarie, libertad, intolerancia, guerra

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