S?bado, 06 de febrero de 2010


El poemario de José Antonio Zambrano “Apócrifos de Marzo”, en la cuidada edición de Calambur (Madrid 2009) y con el riguroso y preciso prólogo de Alonso Guerrero, me proporciona en su lectura la posibilidad de incorporar al blog dos poemas que me han resultado sublimes.

El tiempo, una vez más, la búsqueda en la poesía, la muerte, la huella de los años y una inconmensurable ternura en la esperanza última que trasciende de ellos, nos sitúan en una poesía de experiencia, transparencia y exactitud en el lenguaje.

Me parecen sumamente poéticas y acordes con el poemario las palabras de Alonso Guerrero en el prologo: “El objetivismo es difícil cuando de lo que se trata es de amplificar una sensibilidad, pero Zambrano ha alcanzado ese momento, real en la vida del hombre, en que uno pasea por el caserón con las llaves en la mano”.

Esas llaves que creo tener y tantos días pierdo… Pedro Gollonet.



             

                     Apócrifos de Marzo. José Antonio Zambrano

 

 

 

         Fuera del tiempo

 

Lo que parece pero no es

quiebra el sentido de lo escrito

y pacta entre sus líneas

el perpetuo desaire de contar el silencio.

 

Ahora,

           más fuera de los días

y más cerca del dolor,

ando sin rumbo por el milagro de los ojos

que se funde inconsolable en mi gesto.

 

Escuchad este grito sin brillo,

este abandono de miedo oscuro

y mirada muda

que intenta comprender la vida

desde el absurdo de la muerte.

Y todo,

             porque la poesía no hace que sucedan cosas,

decía Auden,

pero siempre pensamos en su patria.

 

Vuelvo,

a esta afrenta de los rincones

que adobo como sitio,

mientras ajusto

la huella que pretenden mis pasos,

y que sirve a este final

de su única obstinación:

ser uno dentro del corazón de muchos.

 

 

         Horas desnudas  

 

El que dice las cosas de otro modo,

el que mira extraño el capricho de la nieve

y hunde sus manos en las grietas del agua

es el tiempo,

que alberga en las noches de deserción

sus horas colgadas

como espigas a secar.

 

Esas horas que nunca son de nadie,

que pertenecen al olor del mundo,

todas impúdicas y ciegas ofreciendo

lo amargo de su burla:

contener en lo posible

la cita que se aferra en confundir

el único poema al que aspiro.


Tags: José A. Zambrano, apócrifos marzo, Calambur, Alonso Guerrero, experiencia

Publicado por pedrogollonet @ 14:19  | Literatura. Poes?a
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