Jueves, 25 de marzo de 2010


Rubén Martín es ganador del Premio Adonáis de Poesía 2009 con su poemario El minuto interior, al  que corresponde este poema que traigo para compartir su lectura con mis amigos de En Tierra Extraña.

Me encanta acercarme a la poesía de jóvenes autores para desintoxicarme de tanta experiencia y aligerar mis vicios emocionales y lingüísticos en la frescura de los años escasos. Y conste que no me gusta adquirir textos por el hecho de estar premiados, ya que desconfío absolutamente de los Jurados y de ese mercado, que siendo respetable y hasta necesario, se me hace opaco, puesto que considero está profundamente mediatizado por intereses editoriales, a veces inconfesables.

No obstante en mi browsing librero di con El minuto interior y, además del título, que me resultó sugerente (tiempo e introspección), me cautivaron un par de poemas que pude leer sobre la marcha. Y no me decepcionó esa intuición, que rara avis me falla.

Rubén Martín es joven, pero ya menos, aunque su poesía me ha resultado de una riqueza expresiva, ritmo y profundidad difícilmente conciliables con esa edad maravillosa, pero aún escasa para ofrecernos sus enormes habilidades de creación poética, lo que evidencia que la Poesía con mayúscula no tiene edad ni escuelas. Es esencialmente libre, insumisa, sin edad y, en este caso, de una calidad literaria evidente. Además, me ha agradado tremendamente la serenidad y positivismo de Rubén Martín. Los que ya tenemos canillas o carecemos de pelo solemos cobijarnos en exceso en la melancolía y es de agradecer que, de vez en cuando, nos saquen de este ensimismamiento  tan testéril. 

Pedro Gollonet.








      Los minutos y las sombras. Rubén Martín

 

LA tarde enseña sus heridas.

Un aire sin oficio

se espesa bajo el cielo

y, al fondo, el mar

bulle como un suceso permanente

que no termina de ocurrir, parece

no desear ningún descanso.

 

Todo es templanza,

un fluir extraño

que ordena los minutos y las sombras

y oculta el día

por razón de una seda inhóspita.

 

Me sorprende la gente que camina las calles

de forma absorta,

                               un tanto ridícula,

distante del milagro cotidiano,

como si el mundo fuera

un hecho despreciable

al margen de sus vidas,

como si todo lo que aquí sucede

llevara el sello de lo eterno.
 



Rubén, a mí también me sorprende la gente que camina
las calles de forma absorta. Pedro Gollonet




Tags: Rubén Martín, Premio Adonáis 2009, el minuto interior, tiempo, intimismo, calidad poética

Publicado por pedrogollonet @ 21:10  | Literatura. Poes?a
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios