S?bado, 03 de abril de 2010



    

     Hemos puesto,

     tantas veces, a ventilar

     nuestros baldados corazones

     en la azotea, que,

     fatalmente centrifugados,  

     no nos resta más redención

     que volverlos a remojar

     -¿por penúltima vez?-,

     mas no con el llanto estéril

     de otros tiempos,

     sino con regatos

     de espuma y de salitre

     de las olas más tardas

     -fatídicamente remolonas-

     que remontan el rio  

     de nuestras vidas.

 

     Yo te llevo la ventaja

     de la duda y de los años,

     de cierto hartazgo

     de cargar siempre a solas

     con el lastre de mi vida;

     destierra las tinieblas

     de la tuya,

     aférrate sin recelos

     al timón de este bajel,

     cambiemos los papeles

     y no descuidemos el riego

     del artificial vergel,

     vayamos a ahogarnos

     -antes de hora-,

     en el yermo páramo final,

     acrisolado por mareas

     de fuego, cristales

     y guijarros afilados.



           Pedro Gollonet, 3 de abril de 2010.







Tags: Pedro Gollonet, amor, presente, cansancio

Comentarios
Publicado por Jose Zuniga
S?bado, 03 de abril de 2010 | 13:05
No viene mal sacar a ventilar de vez en cuando el coraz?n y dejar que se llene de espuma.
Me gust? el poema.